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Altitud: 1.042 m.
Extensión: 20,2 km2
Población: 93 habitantes.
Distancia desde Madrid: 80 km.
Acceso por carretera: A-1 hasta La Cabrera, se toma el desvío a El Berrueco. En esta localidad, se coge dirección Cervera hasta encontrar el desvío a Robledillo de la Jara.
Acceso en autobús: Desde Buitrago, línea 183 (Continental Auto)
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Robledillo de la Jara se sitúa en el sector septentrional de la provincia de Madrid, en las estribaciones de los Cerros de la Mujer Muerta. Su territorio está atravesado en dirección Norte-Sur por una barrera montañosa que oscila entre los 1.000 y los 1.300 m. de altitud. Esta barrera divide el término en dos vertientes: una oriental que vierte sus aguas en la cuenca del Riato, afluente del Lozoya, y otra occidental, en declive sobre el propio río Lozoya que se encuentra embalsado en esta zona por las presas de El Villar y El Atazar. A ellas desembocan los arroyos Aborrero y de la Dehesa, situándose entre ambos el lugar de Robledillo, a una altitud de 1.042 m., en un terreno despejado con fuertes pendientes hacia el Oeste y magníficas vistas.
En su entorno inmediato se cultivan algunos pequeños huertos con escasa incidencia en el paisaje circundante, formado por monte bajo, jara y retamas sobre todo, con algunos pinares jóvenes en la zona de repoblación mientras que en los valles encajonados por donde bajan los ríos, aparecen los robledales autóctonos mezclados con madroños, encinas y alcornoques aislados.
En las laderas sobre el Lozoya, con orientación suroeste que garantiza el asoleo y protegidas del viento, existían plantaciones de las que sólo quedan las cercas de piedra que las limitaban y protegían frente a los animales.
El ganado lanar era la base de la economía comarcal y los rebaños bajaban en gran número por la Cañada Real de La Hiruela que atraviesa el término por el noroeste, tras cruzar el Lozoya por el puente medieval de El Villar, hoy despoblado.
El pueblo se llamó inicialmente sólo Robledillo, en referencia a los abundantes bosques de robles que en tiempos poblaban el territorio. El apelativo "de la Jara" se tomó únicamente cuando se hizo necesario para diferenciarse de otros Robledillos y procede del llamado "Quarto de la Xara" al que pertenecía Robledillo dentro de la división administrativa de la Tierra de Buitrago. Ese nombre deriva de la masiva presencia de esta planta en la comarca.
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Como muchos otros pueblos de la zona, Robledillo fue fundado en torno a los siglos XII ó XIII, tras la definitiva reconquista de Buitrago por Alfonso VI en 1083.
Robledillo debió surgir como asentamiento temporal de pastores que se hizo permanente con posterioridad, quedando sujeto administrativamente a la Villa de Buitrago. Junto con ella y todo el Señorío de Buitrago, Robledillo pasó en el siglo XIV a la Casa de los Mendoza, uno de cuyos miembros, Íñigo López de Mendoza, el Marqués de Santillana, nombró a Robledillo en una de sus populares serranillas.
La estructura urbana de Robledillo se aparta del modelo común de los pueblos de la zona. Las parcelas ganaderas que acogen tanto a las viviendas como a las construcciones agropecuarias auxiliares, aparecen sólo en la periferia. El centro está conformado por parcelas pequeñas, exclusivamente residenciales, lo que parece indicar la existencia de otras formas de actividad económica, probablemente la explotación de los bosques y el carboneo.
En 1612 el Concejo de Robledillo compró a un particular el término de El Villar ya despoblado, pagando con el producto de la tala de 1.500 pies de encinas de la Dehesa de Casasola y la venta de un molino en la villa de El Atazar. El siglo XVII fue un siglo de crisis económica, decadencia y fervor religioso (existían en el pueblo seis cofradías diferentes). Sólo al final de éste se produjo la recuperación y Robledillo alcanzó los 244 habitantes en 1787. La economía continuaba basándose en la ganadería (lanar, de raza churra, cabrío y porcino), la agricultura (trigo, centeno, viñas y pequeños huertos de regadío), apicultura y carboneo.
En el siglo XIX, las sucesivas desamortizaciones de los bienes de "manos muertas" supusieron un cambio fundamental para la estructura económica del lugar. La tierra se concentró en pocas manos por lo que se produjo un salto de escala en la dimensión de las propiedades, lo que unido a la introducción de nuevos cultivos como la patata y la mejora de las técnicas, permitió el desarrollo de una agricultura no limitada al autoconsumo, sino capaz de producir excedentes. Todo ello se tradujo en un incremento de población que se mantuvo hasta entrado el siglo XX. En torno a 1847, El Atazar se incorporó como anejo de Robledillo permaneciendo dependiente hasta 1928. Coincidiendo con esta época de relativa prosperidad, se reconstruyó la Iglesia Parroquial (1893) y apareció una nueva tipología de viviendas, con características más urbanas.
Entre 1869 y 1882, se edificó la presa de El Villar que contribuyó, mientras duraron los trabajos, a la prosperidad de la zona, pero anegó algunas de las mejores tierras junto al Lozoya, dejó sumergidos el molino y el puente del mismo nombre, dificultando las comunicaciones y reforzando el aislamiento del lugar.
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Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol Es del siglo XIX y conserva una pila bautismal y otra de agua bendita renacentistas. |
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Carnaval Hay concurso de disfraces y se celebra el entierro de la sardina. Fiesta Patronal de Verano Tiene lugar a mediados de agosto y consiste en pasacalles, actuaciones en directo y el tradicional concurso de karaoke. Virgen del Rosario A principios de octubre, con procesión, subasta de varas, baile, exposiciones, campeonatos de mus y de brisca. |
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Molino del Riato Este molino está deteriorado y puede observarse, por la pista hacia El Atazar, en el pantano, cuando el nivel de agua es bajo. |
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