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Senda por las eras y la pila de riego (1,5Km. - 20min.) El comienzo de la senda lo encontramos en la Calle de Arriba, junto a un afloramiento de rocas (en la Hiruela son casi todos esquistos con mica) con algún cuarzo blanco. A la derecha de este punto parte una senda marcada en la roca por el paso de las caballerías que transportaban a la eras las cargas de cereal recién cosechadas. En la suave subida podremos observar las principales especies de matorral de la zona compuesto por cambrones, cantuesos y botoneras, y disfrutar del aroma de la abundante mejorana. En lo alto de la loma encontramos uno de los típicos cerezos de La Hiruela, desde el que podemos disfrutar de una panorámica del valle del Jarama, El Cardoso y los robledales que pueblan sus valles; tendremos a nuestros pies la sencilla estructura urbana de La Hiruela, rodeada por sus huertos y linares, y frente al pueblo, la frondosa dehesa boyal. Esta loma está ocupada por las eras del pueblo, donde los vecinos después de la siega realizaban las labores de trillado y aventado del centeno. EI cereal se cultivaba en los tercios, alternando "año y vez" entre las umbrías del valle de Fuentecilla y las del Guijón. Si continuamos la senda desde el cerezo, rodeando unos atractivos afloramientos rocosos de esquistos, nos asomamos al valle de la Umbría, de cuyo arroyo también se recogen las aguas para la "reguera del Reajo", y donde la distribución de los melojos nos indica los linderos de las antiguas huertas de secano donde se cultivaban patatas y algún frutal. Este paraje es especialmente recomendable al atardecer por ser uno de los lugares que recibe los últimos rayos de sol y donde podremos disfrutar de los suaves tonos rojizos de las peñas del Cerro de Calahorra encima de Cardoso de la Sierra. Continuamos nuestro recorrido descendiendo por un cervunal (pastizal pobre de montaña), hasta llegar a la pista próxima al bosquete de álamos temblones que rodea la pila de riego. La pista que nos conduce de vuelta al pueblo discurre paralela a la reguera; en ella podremos ver algunos cerezos, y en las huertas próximas manzanos, perales y nogales, frutas que hicieron popular a La Hiruela en toda la comarca. Los de la orilla derecha se plantaron en "hacenderas", (trabajos comunales), y por lo tanto pertenecen al común del pueblo. (4,5 Km - 1 h.) Este recorrido comienza en la calleja que sale detrás de la iglesia, junto a unos grandes nogales. Esta senda utiliza el antiguo camino a Cardoso de la Sierra, única vía de comunicación entre los dos municipios cuando no existía la pista asfaltada. Estos viejos caminos vecinales servían de conexión e intercambio de productos entre los municipios y en este accidentado terreno siguen siendo una interesante alternativa al coche: optar por una marcha de aproximadamente 45 min. por un atractivo robledal o recorrer 12 Km. de carretera de montaña. El camino/reguera discurre paralelo a las huertas del Perejón, hoy prácticamente todas abandonadas. Está flanqueado por tapias de piedra, con melojos, saucos y cerezos silvestres. Desciende por un tramo empedrado hasta el arroyo de la Umbría que debemos cruzar y continuar, atravesando algunos prados con cambrones y robles dispersos. Tras estos prados, el camino se encaja en la frondosa vegetación de melojos, donde destacan algunos viejos ejemplares, y va descendiendo hasta llegar a un puente de madera, recientemente reconstruido y que nos permite atravesar el río Jarama. Si cruzamos y seguimos por la senda, ya en el termino de Cardoso (Guadalajara) llegamos a la Ermita de San Roque que en el s. XVIII perteneció a La Hiruela. A unos 300 m. continuando por el camino, nos encontraremos en Cardoso de la Sierra. Si optamos por el recorrido por el río, debemos seguir la baliza indicadora que marca la senda de pescadores en la margen derecha del Jarama. En la ribera encontraremos un cambio lógico en la vegetación, dominando los sauces, arraclanes y algún serbal. También son muchas especies animales las que dependen del cauce, como los caballitos del diablo, con sus colores metálicos y brillantes o las efémeras, buen alimento para la trucha común, que no será difícil de ver. Al seguir aguas abajo, encontramos las ruinas de uno de los antiguos molinos harineros, el "Molino de Juan Bravo", junto a una explanada en la ribera. Estas praderas eran periódicamente inundadas, para evitar que creciera matorral y para favorecer la siega de su hierba. Aguas abajo y poco después de cruzar un pequeño puente llegamos a una alameda en una llanura de inundación en la orilla izquierda. Debemos atravesar el vallado y pasar la ladera pedregosa de esa orilla. Desde aquí podemos observar una pequeña cascada donde el cauce parece dividirse en dos. Se trata de la captación de agua, "caz", del molino más moderno de la Hiruela. El molino se encuentra en una bonita explanada de prados frescos junto al río, donde se puede hacer un alto en el camino. La Agencia de Medio Ambiente ha acondicionado un Área Recreativa con bancos y mesas que facilitan el descanso (las basuras se pueden depositar en el contenedor de la pista asfaltada o en el del pueblo). Desde la explanada del molino tomaremos el camino de la izquierda para cruzar el puente del arroyo de la Fuentecilla y seguir una vereda entre robles, para ver en la otra ladera del arroyo, un colmenar tradicional de "corchos". Estas colmenas, con el aspecto de una pequeña ciudad, están trabajadas a partir de secciones de tronco de roble o cerezo, huecas, y con una laja de esquisto y barro de tapa. Esta senda sale a la pista y a 200 m. podemos tomar el desvío hacia la Virgen de Lourdes, cruzar el arroyo y seguir la senda que nos llevar de vuelta al pueblo (coincide con el principio de la Senda por las carboneras). (6 Km - 1h. 15min.) El recorrido comienza en la calleja que desciende a los huertos y prados del arroyo de la Fuentecilla, por una suave bajada que pasa junto a la imagen de Ntra. Sra. de Lourdes y llega hasta el arroyo. Éste presenta un interesante bosquete de avellanos, cuyos brotes jóvenes son muy valorados en el municipio ya que se aprovechan tradicionalmente como varas para sujetar las judías. Después de pasar el arroyo, comenzamos una corta subida hasta la pista donde podremos ver el comienzo del Camino de la Dehesa atravesando el zarzo, que impide la salida del ganado. La dehesa es un bosque de robledal húmedo de melojos y roble albar. En el recorrido podremos observar las especies que componen su rico sotobosque: endrinos, serbales, boneteras, mostajos, maillos, etc. El camino pasa junto a un terreno vallado, "Valle Hondo", que antes se cultivaba y todavía hoy podemos encontrar manzanos y perales junto a magníficos ejemplares de abedules y rodales de endrinos. En los terrenos, encharcados junto al pilón no resulta difícil, en los atardeceres invernales, descubrir el característico vuelo de alguna becada que aprovecha estas zonas encharcadas y boscosas para alimentarse. El aspecto que ofrecen los viejos pies de robles se debe al tratamiento que se practicaba de podas para obtener leña y ramón para el ganado, típico de las dehesas. Seguimos caminando, y llegamos a un claro en el bosque en un terreno rocoso, donde podremos disfrutar de una panorámica del valle del Jarama. Estos caminos son utilizados por el ganado y por otros pequeños habitantes del bosque como tejones, garduñas, corzos y jabalíes, por lo que resulta interesante detenerse a observar huellas y rastros cuando el terreno se encuentra húmedo. En los taludes del camino podremos descubrir los restos de antiguas carboneras (con restos de picón). Este aprovechamiento del bosque se practicó hasta los años 60 y los vecinos del pueblo recuerdan todavía el acarreo del carbón en caballerías para venderlo en Buitrago. Continuamos el recorrido hasta llegar a una explanada salpicada con viejos robles. Aquí debemos tomar el desvío que nos conducirá hasta los prados de la Morra de la Dehesa. Desde allí tomamos la antigua senda de La Puebla de la Sierra que, atravesando el robledal hasta la entrada de la dehesa, nos llevar de vuelta al pueblo bien por el camino de la virgen de Lourdes o bien por la pista asfaltada. Partimos de la zona de aparcamientos situada a la entrada del municipio, desde comenzamos el paseo a pie por la CALLE DE EN MEDIO, hasta la plaza, donde encontramos la IGLESIA de SAN MIGUEL ARCANGEL. Desde este punto tenemos dos opciones: a) Bajar de frente hasta la CALLE DE LA DEHESA, que nos lleva por la zona de huertas hasta el RIO JARAMA, donde se encuentra el ANTIGUO MOLINO, una zona estupenda para un "pic-nic". b) Rodear la Iglesia para subir ahora por la CALLE PILON, que nos lleva de regreso a los aparcamientos, pasando por los alojamientos rurales y casas rehabilitadas al estilo tradicional. c) Una vez en los aparcamientos, podemos utilizar la CARRTERA DE CARDOSO, para dar un agradable paseo. |
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