Ayuntamiento: Pza. Mayor, 1 - 28180 Torrelaguna | Tel.: 91 843 00 10
Altitud: 744 m. |
Superficie: 43,4 km2 |
Población: 4.671 habitantes. |
Distancia desde Madrid: 58 km.
Acceso por carretera: A-1 hasta la salida 50, donde se toma la N-320 hasta Torrelaguna.
Acceso en autobús: Desde Madrid (Pza. Castilla), línea 197 (Continental Auto)
El término municipal de Torrelaguna se encuentra al nordeste de la provincia de Madrid, lindando con la vecina Guadalajara. Su altitud media es de 744 metros y el terreno se eleva desde el río Jarama, que cruza su límite sureste, hasta las estribaciones serranas, que se extienden al norte y al noroeste. Las mayores alturas no alcanzan los 1.000 metros: Cerro de Las Calerizas, Cerro de la Tejera, Cerro Montero (943 m.), Espartera (934 m.), Tres Cantos, de la Dehesa (970 m.), Cabeza Rana, Valgallegos (900 m.)
Los dos principales cursos de agua son el Jarama y los arroyo de San Vicente, de las Varguillas, de las Fuentes de las Zorras y de las Huertas. Lo que más caracteriza este territorio es la presencia del Canal de Isabel II que hasta hace poco tenía su sede administrativa en un palacio del núcleo urbano de Torrelaguna.
Gran número de conducciones, acueductos, edificios auxiliares y vías de acceso jalonan y rodean la importante infraestructura de derivaciones y conducciones de los embalses del entorno: Canales Alto y Bajo de Isabel II, de El Atazar, del Lozoya y del Alto Jarama. Puede decirse que no hay zona cuyo paisaje no haya quedado impactado por ellos. Queda también la huella del Canal de Cabarrús que fertilizaba las tierras de Torremocha y de Torrelaguna.
En la norteña zona serrana de las faldas del Cerro de las Calerizas, el paisaje predominante es el monte bajo, rico en espliego, romero, tomillo, jara y retama. También abundan los álamos, chaparros, chopos, encinas, enebros, pinos y rebollos. Por los llanos del sur, sobre las terrazas de la vega del Jarama proliferan los cultivos intensivos de secano, labrados o en barbecho, y los pastos para el ganado.
Se encuentran, asimismo, en el municipio dos dehesas o montes de utilidad pública y las más antiguas y abundantes plantaciones de olivares de la Región, casi todas en parcelas reducidas y en ocasiones aterrazadas, asociándose, eventualmente con viñedos. No faltan numerosas huertas abastecidas por el arroyo de San Vicente y sus afluentes. Respecto a la procedencia del topónimo, la mayoría de las fuentes coinciden: El nombre tendría su origen en la presencia en el pueblo de una torre circular y una laguna, figurando ambas en el escudo de la villa. Algunos autores consideran que la desaparecida torre formaba parte de la fortaleza medieval y la sitúan en el centro del casco. La laguna, hoy desecada, debió estar situada en las afueras, en la zona oriental, junto al Jarama.
El origen de la población fue romano con el nombre de Barnacis. En la Alta Edad Media ya tenía el mismo emplazamiento que hoy, con una forma que todavía se identifica en su plano actual. Era uno de los enclaves cristiano-visigodos fortificados que se sucedían a lo largo del Jarama. Los vecinos se agrupaban en una única parroquia, con el fin de defenderse mejor de los musulmanes asentados en la próxima Talamanca. Finalmente éstos atacaron y sometieron toda la zona, incluida Torrelaguna.
Los musulmanes reforzaron las murallas y levantaron algunas atalayas. En el siglo XI, Alfonso VI reconquistó la ciudad y la puso bajo la jurisdicción espiritual del Arzobispo de Toledo como una aldea más de las integradas en la Tierra de Uceda. La tradición asegura que en estos años, Torrelaguna y concretamente el barrio de Caraquiz fue la tierra de Santa María de la Cabeza, esposa de San Isidro, el patrón de Madrid. La Santa vivió, se casó y murió allí, y sus restos reposaron, hasta el siglo XVI que fueron trasladados a Madrid. En 1390, Torrelaguna se convirtió en Villa Real de Juan I de Castilla que autorizó al arzobispo de Toledo a darle separación de Uceda.
Continuó bajo la jurisdicción espiritual de Toledo y se engrandeció, llegando a su cénit en el siglo XV, en tiempos del Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros quien no quiso olvidar su nacimiento en la Villa en 1430. Se construyeron numerosos edificios civiles y religiosos en un incipiente estilo renacentista. Cisneros en persona fundó un Convento de Franciscanos, el Hospital de San Bartolomé y construyó un acueducto y un pósito. En esta época Torrelaguna contaba con 2.500 habitantes, de los que aproximadamente el 10% eran judíos integrados en una poderosa aljama con sinagoga, cementerio y carnicería.
Desde 1480 se vieron obligados a agruparse en un barrio independiente. Se dedicaban sobre todo a la artesanía, la medicina y la agricultura. En los siglos XVI y XVII los particulares construyeron numerosas casas solariegas y palacios blasonados, ya que la villa atrajo a muchas familias ilustres como las de Bernaldo de Quirós y los Mendoza. La primera de estas dos familias fundó el Hospital de la Santísima Trinidad, edificio monumental, hoy en ruinas, que fue administrado como obra benéfica por el Ayuntamiento y que pronto absorbió los otros dos hospitales de Torrelaguna. En 1624, bajo el reinado de Felipe V, el arzobispo de Toledo vendió Torrelaguna a la Corona y Patrimonio Real.
En 1749, la villa se constituyó en municipio. Coexistía entonces una doble autoridad que representaba a la nobleza y al pueblo llano. Los vecinos seguían dependiendo de la agricultura, ya fuera de secano o de regadío, de viñas y olivos. Torrelaguna nunca fue un poblado ganadero, a diferencia de otros de su entorno inmediato. Durante la invasión francesa, Torrelaguna fue ocupada y utilizada como acantonamiento de tropas. Se destruyeron casi todas sus fortificaciones y el Convento de San Francisco. La población bajó a 508 vecinos.
En 1833 quedó adscrita definitivamente a Madrid y al año siguiente fue nombrada cabeza de partido judicial. En ese siglo empezaron las obras de infraestructura del Canal de Isabel II ya que Torrelaguna se ha convertido en el municipio articulador de todas las redes que en la actualidad pertenecen al Canal. La Guerra Civil supuso la destrucción de numerosos edificios que fueron restaurados en la posguerra: Ermitas de la Soledad, de San Sebastián, de la Buena Dicha, Palacio de Salinas.
En los años 60 y 70 del siglo XX, con la población ya incorporada al Partido Judicial de Colmenar Viejo, se produjo un lógico descenso demográfico debido a la emigración hacia la capital, pero desde entonces se inició una clara recuperación, paulatina y sostenida. Se abrieron dos fábricas, de yeso y escayolas, otra de pantalones vaqueros y algunas pequeñas industrias. En 1976 fue declarada Monumento Histórico Artístico, como reconocimiento de su valioso patrimonio.
Hospital de la Santísima Trinidad
Se trata de un conjunto reconstruido en el siglo XVII, despues de su contrucción del siglo XV aprovechando la antigua mezquita y sinagoga.
Ermita de San Sebastián
Construida en el siglo XV, es de estilo gótico y está dedicada a San Sebastián ya que fue albergue del peregrino.
Murallas
Fueron levantadas por los vecinos utilizando como fosos los arroyos naturales de Malacuera y Matarchivos durante los siglos XI y XII.
Ermita de San Miguel o de la Buena Dicha
Construida en 1614, es de estilo barroco clacisista.
Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena
La extraordinaria Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena constituye uno de los mejores exponentes del gótico madrileño. Comenzó a edificarse bajo su forma actual en el siglo XV, continuando las obras durante toda la centuria siguiente, rematada ésta por el cardenal Cisneros, natural de esta villa. La fachada principal ostenta un relieve en el cual la Virgen impone a San Ildefonso la casulla, y a la derecha aparece la torre con el escudo de Cisneros y el de Torrelaguna. Existe también otra entrada gótica con elementos renacentistas. El interior posee tres naves separadas por arcos de medio punto, tres ábsides y un coro. El retablo del templo se cree de Narciso Tomé, con fecha de 1752, y en él se encuentra una talla de la Magdalena por Luis Salvador Carmona. El coro y los dos púlpitos son renacentistas en su decoración. Las capillas laterales tienen en su interior sepulcros renacentistas y retablos tanto barrocos como platerescos, algunos pintados por Eugenio Cajés.
Ermita de la Virgen de la Soledad
Es del siglo XVIII. En su altar se encuentra la imagen de la Virgen, del año 1940, ya que la original desapareció con la invasión de las tropas de Napoleón, durante la guerra de la Independencia. Aquí se encuentran también los diferentes santos que se sacan en procesión como son: Santa Bárbara, San Nicolás de Bari, San Cristóbal, El Cristo de los Olivos y una de las grandes joyas del siglo XVI, el Cristo Yaciente, con una gran expresividad en su rostro.
Parque de Valgallego
Acondicionado para hacer barbacoas, con mesas y asientos de piedra.
Ermita de Santa María de la Cabeza
Fue construida en el siglo XVII. De estilo barroco madrileño y neoclasicista, fue residencia y tumba de Santa María de la Cabeza hasta que sus restos fueron trasladados a Madrid en el siglo XVII.
Cruces de Mayo
El 1 de mayo hay una rondalla tradicional y un concurso para elegir a la mejor cruz.
Romería de Santa María de la Cabeza
En la primera quincena de junio tiene lugar esta romería que culmina con una misa campera y una comida popular.
Virgen de la Soledad
Se celebra, a principios de septiembre, y se organizan actos religiosos, encierros y corridas de toros, bailes y verbenas, actuaciones culturales, caldereta popular, fiesta para los niños y homenaje a los mayores, pasacalles y fuegos artificiales...
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Actualizado: martes, 09 de febrero de 2010 |
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